Cuando un negocio ya está operando y el inventario se controla de forma manual, es común que con el tiempo aparezcan diferencias entre lo que debería haber en existencia y lo que realmente hay disponible.
Estas diferencias pueden surgir por ventas no registradas, errores de captura, movimientos internos sin control, compras mal actualizadas o mercancía que se queda detenida sin rotación. El problema no siempre se detecta de inmediato; muchas veces se acumula hasta que afecta las ventas, las compras o la rentabilidad del negocio.
Por eso, controlar inventario no solo consiste en contar productos. También implica saber cuándo entra mercancía, cuándo sale, qué se vende, qué se queda detenido y dónde pueden estar ocurriendo las diferencias.













